San Valentín y el Camino de Santiago

Hoy es San Valentín como todos los 14 de Febrero y lo que para unos no es más que una estrategia comercial para aumentar las ventas por estas fechas, para otros sin embargo es un día muy especial en el cual deciden celebrar con la pareja a la que aman. En el Camino de Santiago como ya hemos hablado en otras ocasiones es un gran propulsor para el amor ya que cada vez son más las parejas y las relaciones que salen en esta dura aventura del peregrino por el Camino de Santiago.

Como ya os hemos comentado en otras ocasiones algo de lo más llamativo y emotivo a su vez es la capacidad que tiene el Camino de Santiago para hacer que los peregrinos lleguen a encontrar el amor de su vida. Muchas historias serian las que podriamos exponeros pero no nos llegaría el sitio ni para empezar asique simplemente para recordar el día en el que estamos pondremos una que fue noticia hace ya unos años en Vilafranca para que sirva de ejemplo y animaros a todos a emprender el Camino de Santiago con ganas e ilusion.

Historia de amor en el Camino de Santiago

Tito y Marisa se casaron en Villafranca después de conocerse como peregrinos.

En agosto de 2002, José Luis Ros, un profesor de Recursos Naturales de Cartagena, y María Luisa Sánchez, una psicóloga madrileña, se lanzaron a vivir la experiencia de recorrer a solas Camino. Él lo inicio en Somport (Huesca) y ella en Estella (Navarra). No se conocían de nada, pero el destino hizo que los pasos de Tito y Marisa se cruzasen en Logroño. Su destino era el de estar juntos, el mismo que ayer los convertía en marido y mujer en el Teatro de Villafranca, la pequeña Compostela y el lugar donde aquel verano surgió la chispa del amor. «Nos conocimos un 8 de agosto. Yo iba en dirección equivocada cuando me crucé con Marisa y me avisó», recuerda Tito. A partir de ese momento y en las sucesivas etapas «fuimos varios días juntos, con más gente pero, en realidad, cada uno a lo nuestro, aunque las veces que coincidimos nos fuimos conociendo». A pesar de que decidieron continuar como peregrinos solitarios, cuando Marisa llegó a la Cruz de Ferro le esperaba una nota de Tito, así como los mapas de las etapas en una cafetería «muy andaluza» en Villafranca. De esta forma, la chispa entre ambos surgió entre la villa del Burbia y el albergue de Pereje, donde ayer volvieron para sellar su compromiso como marido y mujer en la misma Villafranca.

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